lunes, 19 de noviembre de 2012

Nadie fue a su funeral.

Nadie fue a su funeral.
Decían que era una buena persona.
Nadie fue a su funeral.

Todos creían que ella no necesitaba a nadie, mentían.
En realidad, nadie la necesitaba a ella, dolía.

Intentó hacerse la fuerte pero no lo conseguía.
Por las noches, solo la escuchaba su almohada.

Ella estaba dispuesta a dar amor, pero nadie lo quería.
Nadie fue a su funeral.

Todos lloraron con la noticia, pero nadie lo sentía.
Ella estaba dispuesta a dar amor, pero nadie lo quería.

Su móvil no sonaba, nadie le contaba nada, pero ella lo fingía.
En realidad, nadie la necesitaba a ella, dolía.

Veía como los demás se querían.
Quizás hay personas destinadas a quererse solo a ellas mismas.
Pero ella no se sentía así.

Se auto-engañó, y por fin consiguieron lo que querían.
Nadie fue a su funeral, ni siquiera ella misma.


martes, 13 de noviembre de 2012

Espuma y Ginebra.

Yo, solo yo. 
Dueña de todo y dueña de nada. 
Dueña de mis fallos pero no de mis logros.
Causa de lágrimas pero no de sonrisas.
Yo, solo yo.

Para todos, nadie. Para nadie, todo.

Yo, que me pierdo para el que me busca 
y me encuentra el que me ignora.

Yo, quien menos se conoce.

Persona perfecta para algún desconocido.

Espuma relajante para unos, 
y ginebra estimulante para otros.
Pero al final, placer efímero.
Yo, solo yo.

Víctima y verdugo al mismo tiempo.
Tiempo de todos, tiempo de nadie.

Amor y odio,
alegría y tristeza,
pasión y calma dentro de un mismo ser.
Yo, y solo yo.

No me preguntes quién soy. Yo, ni siquiera quiero saberlo.